Ya no quedan junglas
Theo, es un ex soldado estadounidense con una existencia solitaria y miserable. Su único momento de felicidad es su habitual cita de los jueves con Olga, una prostituta a la que paga por conversar. Cuando Olga es asesinada, busca venganza por su muerte. El rastro de sangre que deja es seguido por Iborra, una inspectora de policía alcohólica, y Herodes, un despiadado asesino a sueldo.