Asesinato en Pont L'Evêque
En los años 50, a la cárcel de Pont L'Evêque la llamaban la "cárcel feliz". En esa época se convirtió en una institución famosa, cuyos guardias preferían ser queridos a temidos, los presos podían hacer llamadas, gestionar su dinero, recibir visitas de sus mujeres, dar fiestas, tener permisos y concederse premios por buena conducta.